Climaterio y menopausia: alivio de síntomas: opciones de manejo y calidad de vida

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El climaterio y la menopausia representan una etapa natural en la vida de toda mujer, marcando la transición desde la edad reproductiva hacia una nueva fase. Aunque este proceso es completamente normal, puede venir acompañado de diversos síntomas que afectan significativamente la calidad de vida. Comprender esta etapa y conocer las opciones disponibles para manejar sus manifestaciones es fundamental para transitarla con bienestar y plenitud.

Climaterio vs. Menopausia: aclarando conceptos

Es común utilizar estos términos de manera intercambiable, pero en realidad representan conceptos diferentes. El climaterio es el período de transición que abarca varios años, durante los cuales la función ovárica disminuye gradualmente. Este período se divide en tres fases: perimenopausia (los años previos a la menopausia), menopausia (el momento específico que marca el fin de la menstruación) y posmenopausia (los años posteriores).

La menopausia en sí es un punto específico en el tiempo: se diagnostica retrospectivamente después de 12 meses consecutivos sin menstruación, en ausencia de otras causas. La edad promedio de la menopausia es alrededor de los 51 años, aunque puede ocurrir naturalmente entre los 45 y 55 años. Cuando ocurre antes de los 40 años, se considera menopausia precoz, y cuando sucede antes de los 45, menopausia temprana.

Síntomas del climaterio y la menopausia

La disminución en la producción de hormonas, principalmente estrógeno y progesterona, provoca una amplia gama de síntomas que pueden variar enormemente entre mujeres. Mientras algunas atraviesan esta etapa con molestias mínimas, otras experimentan síntomas que interfieren significativamente con su vida diaria.

Síntomas vasomotores

Los bochornos o sofocos son quizás el síntoma más característico de la menopausia. Se manifiestan como una sensación repentina de calor intenso que se propaga por la parte superior del cuerpo y la cara, frecuentemente acompañada de sudoración profusa, enrojecimiento de la piel y palpitaciones. Cada episodio puede durar desde unos segundos hasta varios minutos.

Los sudores nocturnos son bochornos que ocurren durante el sueño y pueden ser tan intensos que obligan a cambiar las sábanas o la ropa de dormir. Estos episodios interrumpen el descanso y contribuyen al insomnio y la fatiga diurna.

Alteraciones del sueño

Además de los sudores nocturnos, muchas mujeres experimentan dificultad para conciliar el sueño o mantenerlo durante la noche. Esta alteración del patrón de sueño puede deberse a cambios hormonales directos o ser secundaria a otros síntomas como los bochornos. El sueño fragmentado y de mala calidad contribuye a la fatiga, irritabilidad y dificultades de concentración durante el día.

Cambios emocionales y cognitivos

Las fluctuaciones hormonales pueden afectar el estado de ánimo, provocando irritabilidad, cambios de humor repentinos, ansiedad e incluso episodios de tristeza o depresión. Algunas mujeres describen sentirse más emotivas o tener menor tolerancia al estrés.

También son frecuentes las quejas sobre dificultades de concentración, problemas de memoria a corto plazo y sensación de “niebla mental”. Aunque estos síntomas pueden ser preocupantes, generalmente son temporales y mejoran con el tiempo.

Síntomas urogenitales

La disminución de estrógeno afecta directamente los tejidos vaginales y del tracto urinario. La vagina puede volverse más seca, menos elástica y más delgada, lo que se conoce como atrofia vaginal. Esto puede causar molestias durante las relaciones sexuales, picazón, ardor o irritación vaginal.

Los cambios en el tracto urinario pueden manifestarse como aumento en la frecuencia urinaria, urgencia para orinar, infecciones urinarias recurrentes o incluso incontinencia urinaria de esfuerzo.

Cambios físicos

Muchas mujeres notan cambios en la distribución de la grasa corporal, con tendencia a acumularse en el abdomen. También puede haber pérdida de masa muscular y disminución de la densidad ósea, lo que aumenta el riesgo de osteoporosis.

Otros síntomas incluyen dolores articulares y musculares, sequedad de la piel, cabello más fino, cambios en las uñas y disminución de la libido.

Opciones de manejo farmacológico

Terapia hormonal de reemplazo (THR)

La terapia hormonal sigue siendo el tratamiento más efectivo para los síntomas vasomotores moderados a severos. Consiste en la administración de estrógenos, solos en mujeres histerectomizadas, o combinados con progesterona en mujeres que conservan el útero.

La THR puede administrarse por diferentes vías: oral, transdérmica (parches o geles), o vaginal (para síntomas genitourinarios específicos). La elección depende de las necesidades individuales, la presencia de síntomas específicos y el perfil de riesgo de cada mujer.

Los beneficios de la THR incluyen reducción significativa de bochornos y sudores nocturnos, mejoría del sueño, prevención de la atrofia vaginal, protección contra la pérdida de masa ósea y, en algunos casos, mejoría del estado de ánimo. Sin embargo, no es apropiada para todas las mujeres.

Las contraindicaciones incluyen antecedentes de cáncer de mama o endometrio, enfermedad tromboembólica, enfermedad hepática activa, sangrado vaginal sin diagnóstico y enfermedad cardiovascular. Por esto, es fundamental una evaluación médica completa antes de iniciar la terapia.

Alternativas no hormonales

Para mujeres que no pueden o no desean usar terapia hormonal, existen alternativas farmacológicas:

Antidepresivos: Algunos inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) y de serotonina-norepinefrina (IRSN) han demostrado eficacia en la reducción de bochornos, aunque en menor grado que la terapia hormonal.

Gabapentina y pregabalina: Originalmente usados para el dolor neuropático y la epilepsia, estos medicamentos pueden reducir la frecuencia e intensidad de los bochornos.

Moduladores selectivos de receptores de estrógeno (SERMs): El ospemifeno, por ejemplo, está aprobado para el tratamiento de la dispareunia moderada a severa asociada con atrofia vaginal.

Tratamientos tópicos vaginales: Los estrógenos vaginales en dosis bajas, en forma de cremas, óvulos o anillos, son muy efectivos para síntomas genitourinarios con mínima absorción sistémica. Los hidratantes y lubricantes vaginales sin hormonas también proporcionan alivio sintomático.

Modificaciones del estilo de vida

Los cambios en el estilo de vida pueden tener un impacto significativo en la severidad de los síntomas y en la calidad de vida general durante el climaterio.

Alimentación

Una dieta equilibrada rica en calcio y vitamina D es fundamental para la salud ósea. Se recomienda consumir productos lácteos, vegetales de hoja verde, pescados grasos y alimentos fortificados. Los fitoestrógenos presentes en la soja, las legumbres y las semillas de lino pueden ofrecer un alivio leve de los síntomas vasomotores en algunas mujeres.

Limitar el consumo de cafeína, alcohol y alimentos picantes puede ayudar a reducir la frecuencia de los bochornos. Mantener un peso saludable también es importante, ya que el sobrepeso puede intensificar los síntomas vasomotores y aumentar el riesgo cardiovascular.

Actividad física

El ejercicio regular aporta múltiples beneficios durante esta etapa: ayuda a mantener un peso saludable, fortalece los huesos, mejora el estado de ánimo y el sueño, y reduce el riesgo cardiovascular. Se recomienda combinar ejercicios aeróbicos con entrenamiento de resistencia y ejercicios de flexibilidad como yoga o pilates.

Manejo del estrés

Técnicas de relajación como la meditación, respiración profunda, mindfulness y yoga pueden ayudar a manejar el estrés y mejorar el bienestar emocional. Estas prácticas también pueden reducir la frecuencia de los bochornos en algunas mujeres.

Higiene del sueño

Establecer una rutina regular de sueño, mantener el dormitorio fresco, evitar pantallas antes de dormir y limitar la cafeína por la tarde puede mejorar la calidad del sueño. Vestir ropa ligera de algodón y usar sábanas transpirables ayuda a manejar los sudores nocturnos.

Terapias complementarias

Algunas mujeres encuentran alivio en terapias complementarias, aunque la evidencia científica sobre su eficacia es variable:

Acupuntura: Algunos estudios sugieren que puede reducir la frecuencia de los bochornos, aunque se necesita más investigación.

Suplementos herbales: El cohosh negro, la hierba de San Juan y otros suplementos se han estudiado con resultados mixtos. Es importante consultar con un médico antes de usar estos productos, ya que pueden interactuar con medicamentos y tener efectos secundarios.

Terapia cognitivo-conductual: Ha demostrado ser efectiva para mejorar el estado de ánimo, reducir la ansiedad y ayudar a manejar los síntomas vasomotores desde una perspectiva psicológica.

Cuidado integral y seguimiento médico

Durante el climaterio y la menopausia, es fundamental mantener un seguimiento médico regular. Los controles deben incluir:

  • Evaluación de síntomas y calidad de vida
  • Control de presión arterial y lípidos
  • Densitometría ósea para detectar osteoporosis
  • Mamografía y examen ginecológico anual
  • Evaluación cardiovascular

El ginecólogo puede ajustar el tratamiento según la evolución de los síntomas y las necesidades cambiantes. Es importante comunicar abiertamente cualquier síntoma nuevo o cambio en los síntomas existentes.

Perspectiva positiva sobre esta etapa

Si bien el climaterio puede presentar desafíos, también representa una oportunidad para redescubrir prioridades, cuidar la salud de manera más consciente y disfrutar de una nueva fase de la vida con mayor libertad. Muchas mujeres describen este período como liberador, con menos preocupaciones sobre la anticoncepción y, en algunos casos, con más tiempo para dedicarse a sí mismas.

Con el manejo adecuado de los síntomas, apoyo médico apropiado y adopción de hábitos saludables, las mujeres pueden transitar el climaterio y la menopausia manteniendo una excelente calidad de vida. La clave está en la información, la prevención y la búsqueda activa de soluciones que se adapten a las necesidades individuales de cada mujer.